“Si el capital humano está dañado, el país no tiene futuro”, aseguró el presidente de Conin

A través de la conferencia denominada “Los cinco pasos para una gran Nación”, Abel Albino afirmó que preservar el cerebro del niño, educar, cloacas, agua caliente y luz eléctrica son los cinco pilares del programa que lleva adelante Conin en la lucha contra la desnutrición.

El doctor Abel Albino disertó en Sunchales.

Por Claudia Grazziotto – Un nutrido público se acercó a la sala del Centro de Cultura Artística Amigos del Arte, la noche del miércoles 11 para disfrutar de una magistral charla propiciada por el Grupo Sancor Seguros, a través de Prevención Salud, a cargo del reconocido doctor Abel Albino, quien en 1993 fundó Conin en la ciudad de Mendoza, siguiendo el exitoso modelo implementado por el doctor Mönckeberg y gracias al cual ese país cuenta con el índice más bajo de desnutrición en Latinoamérica.

Para dar inicio a la charla el Director General de Negocios Internacionales  y Especiales del Grupo Sancor Seguros, Edgardo Bovo,  agradeció el acompañamiento de los representantes de los medios de comunicación social, y calificó como «un honor” el contar con la presencia del doctor Abel Albino, nuevamente en la ciudad, un «profesional de semejante trayectoria y un líder a nivel nacional que va  hablar de qué es la desnutrición, cómo combatirla, pero fundamentalmente cómo crear una gran nación, porque él es un argentino que trabaja para los argentinos».

Con un lenguaje coloquial y ameno el especialista internacional arrancó más de una sonrisa al numeroso público que se dio cita en este evento cuando planteaba cuestionamientos acerca de lo que nos pasa a los argentinos como sociedad; no logrando entender cómo un país con recursos suficientes para alimentar a 400 millones de personas no puede alimentar bien a 40 millones de habitantes.

Albino expresó: «Normalmente cuando uno habla de estos temas parece que puede ofender o molestar a alguien, o echarle cargos a alguien, de ninguna manera, ese no es nuestro objetivo, no es nuestra manera de trabajar, somos argentinos, estamos comprometidos con el país, creemos que esto lo sacamos todos juntos o no lo saca nadie”.

El facultativo remarcó que “el 30% de la población del país se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Es un problema que el gobierno, las empresas, las instituciones y los pobladores solos no pueden resolver, pero sí es  posible solucionar a través de un trabajo conjunto y un abordaje integral». Añadió al respecto que “es la primera vez, en 25 años de trabajo serio, que un presidente me convoca. Veo con esperanza este tema, porque si queremos combatir este flagelo debemos hacer un abordaje multidisciplinario y a largo plazo”.

Agregó además que “la etapa de divisiones y de odios entre los argentinos  inteligentemente  debe terminar, tenemos que actuar inteligentemente, eso espera nuestro país de nosotros, creo, eso esperan nuestros  hijos y nuestros nietos de nosotros, las palabras conmueven pero son los ejemplos lo que arrastran, y el buen ejemplo hacia la gente menuda va a ser siempre  magnífico, porque le llenamos la cabeza y el corazón de sueños, de ideales, de posibilidades y de alegría”.

El ejemplo de Sarmiento

Además el profesional hizo un repaso por la historia argentina poniendo en valor gestiones como la de Domingo Faustino Sarmiento y en un particular juego de palabras demostró cómo todo lo que realizara este héroe sanjuanino, en solo cinco años, durante su presidencia, es posible replicarlo solamente con la voluntad de los distintos actores que integran la sociedad actual, deponiendo actitudes mezquinas y haciendo prevalecer el bien común.

Hizo especial hincapié en las escuelas como la base del desarrollo de un país: “Un niño desnutrido que no estuvo alimentado adecuadamente ni estimulado,  no va a llegar a la universidad. Por eso es necesario preservar su cerebro, y el primer año de vida es fundamental, tanto en lo que respecta a una buena alimentación como una buena estimulación afectiva”. En ese sentido afirmó que “cuando los niños se crían en un ambiente hostil, chato, sin colores, sin música, sin alegría, con figuras paternas o maternas desdibujadas o ausentes, no alcanzan a desplegar su potencial genético, porque ese ambiente no les permite cablear el cerebro, algo que sucede fundamentalmente en el primer año de vida. En ese primer año, el cráneo tiene 35 centímetros y crece un centímetro por mes, hasta alcanzar 47 centímetros al año. Ese crecimiento no se repite jamás, es ahí o nunca. Al año y medio se cierra la fontanela anterior y el cráneo es una unidad sellada. Cuando un funcionario dice “la damos leche a partir de los cinco años, ya es tarde”.

Por otra parte, remarcó además que “la desnutrición es el resultado final del subdesarrollo. De nada sirve que alimentemos a un niño si lo vamos a devolver al ambiente hostil del cual proviene, porque a los quince días estaremos alimentándolo de nuevo”.

Como cierre el prestigioso médico reflexionó sobre este  flagelo que compromete a nuestro futuro. En ese sentido aseguró que “la mayor riqueza de un país es su capital humano, y si ese capital humano está dañado el país no tiene futuro”.

Probablemente han quedado numerosos interrogantes en las mentes de quienes participaron de este evento, acerca de lo que se puede hacer para erradicar el flagelo de la desnutrición infantil, pero seguramente son más los cuestionamientos de conciencia de cada uno sobre el egoísmo reinante en nuestra sociedad para que existan problemas sociales de este tenor.

No hay comentarios

Deje un comentario